Qué comer en Japón: guía para no comer siempre lo mismo
El error más común del viajero primerizo en Japón es comer sushi cinco días seguidos. No porque el sushi esté mal —está extraordinario— sino porque es una fracción minúscula de lo que se come allí, y de las más caras. La cocina japonesa cotidiana es de tazón, caldo y fritura, cambia radicalmente de una región a otra y se come muy bien por muy poco dinero.
Los grandes: qué son y dónde tomarlos
Ramen
El plato nacional oficioso y el más regional de todos. El caldo define el estilo: tonkotsu de hueso de cerdo, espeso y blanco, típico de Fukuoka; shoyu de soja, más ligero, el de Tokio; miso, contundente y graso, el de Sapporo; y shio, de sal, el más limpio.
Se pide casi siempre en máquina expendedora a la entrada: eliges el ticket, lo entregas en la barra y esperas. No se deja propina, no se alarga la sobremesa y sorber los fideos no solo está permitido, es lo normal.
Sushi
Tres niveles muy distintos. El kaiten-zushi de cinta transportadora, barato y sorprendentemente bueno, ideal para probar sin gastar. El sushi de barrio de precio medio. Y el omakase, donde el maestro decide el menú pieza a pieza y el precio se dispara. Los tres son experiencias válidas; el error es asumir que solo la tercera cuenta.
Tempura, tonkatsu y kushikatsu
Japón fríe mucho mejor de lo que su fama de cocina ligera sugiere. La tempura de verduras y marisco, el tonkatsu de cerdo empanado con col rallada y el kushikatsu de Osaka —brochetas fritas que se mojan una sola vez en la salsa común, regla estricta— son tres de las mejores comidas baratas del país.
Okonomiyaki y takoyaki
La cocina de Osaka, informal y de plancha. El okonomiyaki es una torta de col y masa con el ingrediente que elijas, a veces hecha por ti mismo en la plancha de la mesa. El takoyaki son bolas de masa con pulpo que se venden en la calle y salen ardiendo: espera treinta segundos antes de morder, es un consejo con base experimental.
La izakaya: donde se come de verdad
Si solo entiendes un tipo de local japonés, que sea este. La izakaya es el bar de tapas japonés: pides varios platos pequeños para compartir con cerveza o sake, la carta es larga y el ambiente es ruidoso y alegre, muy lejos del cliché del silencio ceremonioso.
Pide edamame, karaage de pollo frito, brochetas yakitori, algún pescado a la plancha y un tamagoyaki. Muchas cobran un pequeño cubierto obligatorio con un aperitivo de entrada: no es una estafa, es el sistema.
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Calcular precio gratisLos konbini: en serio
Las tiendas de conveniencia japonesas son un caso único en el mundo. Los onigiri de arroz, los sándwiches de huevo, el pollo frito de mostrador y los tazones de fideos están a un nivel que en Europa no existe en ese formato, y cuestan un puñado de yenes.
Para desayunos rápidos, cenas tardías o comida de tren son la mejor relación calidad-precio del país. Y no es un apaño de mochilero: los japoneses las usan a diario.
Comer en otoño: la estacionalidad importa
La cocina japonesa es obsesivamente estacional, y el otoño tiene sus propios protagonistas. Es la temporada de la seta matsutake, del boniato asado que venden en carritos por la calle, de la castaña en repostería, del sanma —un pescado azul a la parrilla que solo se come en estos meses— y del inicio de los nabe, las ollas calientes que se comparten en el centro de la mesa.
Si viajas en octubre o noviembre, busca activamente los menús de temporada: es cuando la carta cambia y cuando mejor se come.
Cuánto cuesta comer
- Desayuno de konbini: 400-700 yenes.
- Ramen o donburi de mediodía: 900-1.400 yenes.
- Sushi de cinta: 1.500-2.500 yenes por persona.
- Cena en izakaya con bebidas: 3.000-4.500 yenes.
- Omakase o kaiseki: desde 15.000 yenes por persona.
Comer bien en Japón es más barato que en la mayoría de capitales europeas. La partida cara del viaje son los vuelos y el alojamiento, no la comida.
Normas básicas de mesa
- No se deja propina en ningún sitio. Insistir resulta incómodo.
- No se clavan los palillos verticalmente en el arroz ni se pasa comida de palillo a palillo: ambos gestos remiten a ritos funerarios.
- Se dice itadakimasu antes de empezar y gochisousama al terminar.
- Sorber fideos y sopa está bien visto; sonarse la nariz en la mesa, no.
- En muchos locales se paga en caja a la salida, no en la mesa.
Alergias, intolerancias y dietas
Aquí conviene ser honesto: Japón es un destino difícil si tienes restricciones alimentarias. El dashi, caldo base de bonito seco, está en casi todo, incluida buena parte de la comida aparentemente vegetariana. La soja y el trigo aparecen en la mayoría de salsas.
Lleva las alergias escritas en japonés —una tarjeta impresa funciona mejor que el traductor del móvil— y no des nada por hecho. Y ten presente que, si hay una reacción, la asistencia médica en Japón se paga íntegra: el turista no está adscrito al seguro nacional y abona el 100 % de la tarifa, con recargo en muchos hospitales.
Preguntas frecuentes
¿Es caro comer en Japón?
No especialmente. Un ramen o un donburi de mediodía cuesta entre 900 y 1.400 yenes y una cena de izakaya ronda los 3.000-4.500. Lo caro del viaje son los vuelos y el alojamiento.
¿Se deja propina en Japón?
No. No se deja propina en ningún tipo de local y hacerlo puede resultar incómodo para el personal. El servicio está incluido en el precio.
¿Es fácil comer vegetariano en Japón?
Es complicado. El dashi de bonito seco está presente en muchos platos aparentemente vegetales. Conviene llevar las restricciones escritas en japonés y buscar locales especializados.